
A principios de este mes, tuve que irme a California para ayudar
a mi madre anciana, que se cayó y rompió una rodilla cuando
llevaba a mi padre adoptivo, Ted Veltfort, con pulmonía, al hospital. Una fase que se esperaba fuera de pocos días, se extendió y resultó
en su muerte, el lunes siete de este mes. Acabo de regresar a Nueva York, donde vivo, y quisiera ahora compartir algunas palabras y fotografías con ustedes, ya que fué Ted quien nos llevó a mi madre,
a mis hermanitos y a mi a Cuba, en febrero de 1962.
Ted Veltfort nació en Cambridge, Massachusetts, hijo de una familia muy acomodada y, por parte de su padre, extremadamente derechista,
anti-semita, racista y sobre todo anti-comunista. Durante sus estudios universitarios (Princeton, Swarthmore), en los primeros años de la década de los 30, se radicalizó politícamente y fué un estudiante
activo de la izquierda. Estalló la Guerra Civil Española en 1936 y
Ted Veltfort se incorporó a las filas de la Brigada Internacional “Abraham Lincoln”. Sirvió como chofer de ambulancias en los
frentes de combate. Por la ayuda que brindó la Union Soviética a la causa republicana, surgió en él una admiración y una lealtad férrea, permanente, a la URSS y a su regreso a los EEUU, ingresó a las
filas del Partido Comunista de los EEUU.

Pulsen aquí para ver ampliaciones de esta foto de Ted con la
Brigada. Es el cuarto desde la izquierda en la primera fila y lleva
suéter oscuro.
A su regreso a los Estados Unidos militó como estudiante
comunista y, a los pocos años, se casó con una judía (Helene Rank,
hija de Otto Rank, uno de los colaboradores de Sigmund Freud).
Estos dos hechos, más el haber cometido el pecado de haber sido un “anti-fascista prematuro” como llamaban a los partidarios de la República Española y adversarios de Franco, hizo que fuera definitivamente expulsado de su familia, la oveja negra y la oveja
roja ya de por vida. Tambien sufrió los años de la persecución macartista después de la Segunda Guerra Mundial.
Cuando triunfó la Revolución cubana en 1959, en Ted renació su
ideal y decidió ofrecer sus servicios al estado revolucionario. La
historia es larga y complicada. Resumo con decir que él trabajó
primero para JUCEPLAN (La Junta Central de Planificación, 1962), quizás un año, y luego dió clases de física en la Universidad de la Habana por otros cinco años más.

Pulsen aquí para ver fotos de 1967 de Ted y sus colegas en el departamento de Física de la Universidad de la Habana.
Pulsen aquí para ver un artículo en Granma, marzo 1967.
Ya en 1968, por su posición incondicional de solidaridad con los soviéticos, en los tiempos de la llamada “Microfracción del ‘68″,
o quizás por deficiencias como profesor, nunca lo sabré, no le
renovaron su contrato anual como técnico extranjero, y se tuvo
que marchar con su familia. Yo quedé en casa de conocidos,
inmersa en mi vida y en mis estudios en la Escuela de Letras. Con
los años mis viejos olvidaron su amargura por la partida infeliz
y volvieron a aferrarse a los ideales de los años ‘60, con la
Revolución Cubana como parte de su bandera en la lucha anti-fascista… el bien contra el mal.
