Falleció Ángel Luis Fernández Guerra

  • Posted on 23rd March 2011
Falleció Ángel Luis Fernández Guerra

Me llegó la noticia de la muerte de Ángel Luis Fernández, amigo mí­o por más de 45 años. Murió el dí­a 23 de diciembre de 2010. Nos conocimos en la Escuela de Letras y, a pesar de las distancias, mantuvimos una cariñosa amistad todo este tiempo. Estudió la Licenciatura en Lenguas y Literaturas Clásicas. Viví­a con su madre Lulú, en la calle Tejadillo, a unos pasos de la Plaza de la Catedral. Durante muchí­simos años trabajó como editor y traductor en editoriales del Instituto del Libro hasta que las afecciones visuales le cerraron ese camino y vivió sus últimos años mayormente en su casa y su barrio, atendiendo las vidas diarias de él y Lulú.   Nunca olvidaré sus cuentos surrealistas, elaborados con delicioso humor negro, sobre el tiempo en que estuvo traduciendo las obras completas de Kim Il Sung, en colaboración con un traductor norcoreano, labor que le asignaron sus jefes del Instituto del Libro.

Intenté encontrar algún texto de Ángel Luis. Se sabe que escribió un libro de cuentos para El Puente, La nueva noche, pero nadie lo tiene entre mis conocidos. Cuando me visitaba en La Habana, su favorito entre mis discos era Carmina Burana. Voy a recordarlo ahora con esta selección.

This article has 4 comments

  1. Manuel Ballagas
    Friday 25 March 2011, 5:21 pm |

    Caramba. Muchas veces me pregunté qué habí­a sido de él. Supuse que se habí­a marchado, como muchos otros. Ahora veo que no. Yo tuve su libro en mis manos, pero del lado de acá no lo tengo. Gracias por hacernos saber esta noticia. No fue mi amigo, pero siempre lo he recordado.

  2. ¡Gracias Manuel! Angel Luis murió de un infarto cardí­aco en su casa en Trocadero, tengo entendido. No sé que será de Lulú con sus casi 100 años arriba…

  3. Connie, es increible como conservas tus afectos intactos a través de los tiempos, con todos su avatares. Los recuperas en su ví­nculo más esencial contigo, lo que habla de lo mejor de ellos, pero también habla de lo mejor de ti. Yo agradezco esta memoria tuya, a veces un poco amarga, siempre nostálgica, porque lo que das es un lección acerca de lo que es la lealtad con el pasado y con los amigos que perviven en ese pasado. Gracias.

  4. Mil gracias, Minerva. Espero que no predomina la amargura en lo que comparto aquí­, Realmente siento un amor muy grande por los recuerdos gratos, que fueron muchos.