Antología: Novísima poesía cubana 1,
Ediciones El Puente, 1962,
Selección y prólogo de Reinaldo Felipe
y Ana María Simo.

Hoy les presento el libro Novísima poesía cubana,
publicado por Ediciones El Puente, en 1962. Los que vivieron
la época conocen la historia de los jóvenes escritores cuyas primeras obras fueron publicadas por El Puente, fundada en 1960 y cruelmente suprimida en 1965. Uno de sus principales impulsores y sostén, José Mario (Rodríguez) sufrió especialmente las consecuencias de la ira
del Estado, que incluyeron dos años como prisionero en la UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción).

Entre los colaboradores de El Puente y partícipe de la vida
literaria de su entorno, estuvo mi amigo Pío E. Serrano
(actualmente director de la Editorial Verbum, en Madrid).
Pueden leer su homenaje “José Mario, adolescente ardiente” aquí.
Pulsen para abrir
• Notas para un prólogo
• Francisco Díaz Triana/Georgina Herrera
• Joaquín G. Santana/José Mario
• Ana Justina/Isel
• Miguel Barnet/Mercedes Cortazar
• Belkis Cuza Malé/Santiago Ruiz
• Nancy Morejón/Reinaldo Felipe
May 8th, 2008 at 4:03 pm -->
Connie un dia via Ernesto te descubri y cada vez que necesito un momento de paz y felicidad de puntillas me escurro hasta aqui para respirar libertad. No te decia nada, pues no queria romper el hechizo. Gracias por estar siempre que tus amigos te necesitan.
May 13th, 2008 at 9:18 am -->
Te recuerdo vivaracha y alegre en torno a nuestro grupo, mirando siempre de frente a los buenos ratos. Qué tiempos! Valio la pena pese a todo. Vivimos -bien y mal- y eso no nos lo pudieron quitar. Siempre que algo me regresa atrás las heridas se abren, está visto que el dolor es un río subterráneo por mucho que quiero dejarlo atrás. Que bueno saber que vamos pasando por la vida en la misma ciudad del exilio. Los mitos y malas interpretaciones nos persiguen, ahora de todos los bandos nos quieren utilizar, pero la única realidad es que éramos jóvenes, románticos, aventureros, valientes y regalamos nuestros cuerpos a lo único vital: el amor. Gracias por darnos voz desde el olvido. Pero a la vez creo que es mejor no mirar atrás como Orfeo: podemos regresar a las tinieblas.
Adiós. (Ahora rompiendo con las telarañas de la memoria me llamo Hector Santiago).