
Gerardo Muñoz ha contribuido un interesante y raro escrito
de Virgilio Pinera sobre René Portocarrero de 1942, al cual
también le ha dedicado la siguente introducción.
Virgilio Piñera, crítico de pintura
La generación de Orígenes, además de crear aquella empresa
literaria que buscaba la teleología del sentimiento insular dentro
de la “era imaginaria” del legado cristiano de Occidente, puso
en estrecho vínculo dos disímiles formas de representación: la
literaria y la pictórica.
Quizá esta relación responda al sentimiento estético del mismo
Lezama Lima, cuyo sigilo por la imagen se encarna también en
los lugares de la pintura, o bien al hecho de que la Modernidad
estrechó sus lazos con la vieja tradición pictura poesis y que, ya
desde las portadas de la revista misma, podemos ver interesantes
dibujos y viñetas de Wifredo Lam o Mariano Rodríguez, Mario
Carreño o Rene Portocarrero. El profesor y crítico José Prats Sariol,
de hecho, ha reunido en un práctico volumen – La materia artizada
– los escritos sobre pintura y visualidad en la obra de José Lezama Lima, abriendo así un espacio de la poética de Orígenes que ha sido poco estudiado, y apenas ha comenzado a ser glosado por algunos críticos como Adelaida de Juan, Iván González Cruz, o Javier
Vilaltella. Un estudio riguroso, sin embargo, entre la relaciones
entre los pintores y poetas, tanto de grupos Orígenes como Ciclón,
es un labor imprescindible del crítico futuro de la literatura cubana.
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¡Muchas gracias, Gerardo!